Sector Inmobiliario | 17 feb 2026
Cuando el mercado se vuelve selectivo,
Las joyas patrimoniales recuperan protagonismo
El caso del Kavanagh como síntoma de un segmento que prioriza la identidad por sobre la novedad.
En un mercado inmobiliario premium cada vez más selectivo, donde las decisiones se toman con mayor racionalidad y análisis, las propiedades icónicas vuelven a ocupar un lugar central. La reciente reaparición en el mercado de una unidad históricamente vinculada a Corina Kavanagh en el piso 14 del Edificio Kavanagh no solo reaviva el interés por una de las torres más emblemáticas de la ciudad: también refleja una tendencia más amplia dentro del real estate de alta gama.
Desde Miranda Bosch Real Estate & Art, firma que actualmente comercializa una unidad en el icónico Edificio Kavanagh, señalan que en un escenario donde abundan desarrollos contemporáneos con amenities y propuestas estandarizadas, los activos patrimoniales juegan en otra categoría. No compiten por novedad, sino por identidad, singularidad y escasez. Cuando una unidad del Kavanagh sale a la venta, el mercado no analiza únicamente el valor por metro cuadrado: evalúa historia, ubicación, vistas y posicionamiento urbano.
Activos irrepetibles en un mercado más racional
Inaugurado en 1936 frente a Plaza San Martín, el Kavanagh modificó el skyline porteño y se consolidó como un hito arquitectónico de América Latina. Su valor no se explica solo por su diseño racionalista o su escala, sino también por el relato que lo rodea y por el lugar que ocupa en la memoria urbana.
Hoy, ese componente intangible se integra al análisis patrimonial. En edificios de estas características, el universo de compradores es naturalmente más reducido y sofisticado. La decisión no es impulsiva ni meramente financiera: es estratégica.
Las propiedades patrimoniales no se comercializan como cualquier activo premium. Requieren una estrategia específica y una lectura profunda del contexto. Quien compra no está adquiriendo solo una unidad, sino incorporando una pieza de la ciudad a su patrimonio personal.
Este tipo de activos puede tener tiempos de comercialización más extensos, ya que el comprador busca un ‘match’ muy preciso entre historia, estilo de vida, vistas, luz y estado de conservación. A su vez, si la propiedad requiere actualización, los costos actuales de refacción se convierten en una variable relevante dentro de la ecuación. Sin embargo, la escasez estructural de este segmento sostiene su atractivo en el mediano y largo plazo.
Más que metros cuadrados: identidad y posicionamiento
A diferencia de otros desarrollos de alta gama, el diferencial de edificios como el Kavanagh no radica en amenities contemporáneos, sino en atributos difíciles de replicar hoy: proporciones generosas, materialidad original, presencia urbana y vistas privilegiadas hacia Plaza San Martín y el Río de la Plata.
En el mercado premium actual, cada vez más orientado a decisiones patrimoniales y menos especulativas, el valor no se explica únicamente por superficie. Se explica por singularidad. Por eso, cada vez que una unidad en el Kavanagh vuelve al mercado, el sector recuerda que algunas operaciones inmobiliarias trascienden lo transaccional: son decisiones vinculadas a legado, identidad y posicionamiento dentro del portfolio de activos.
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