viernes 23 de abril de 2021 - Edición Nº677

Sector Inmobiliario | 29 mar 2021

Ante la falta de créditos

Las inversiones en ladrillos llegaron al mercado de capitales

EL PRIMER FONDO INMOBILIARIO APROBADO POR CNV ES EL ALLARIA NÓMADA. SE PUEDE ENTRAR DESDE $20.000 Y SON IDEALES PARA INVERSORES DE LARGO PLAZO.


“Llevan décadas acaparando miradas en mercados como EE.UU. o España. También en la región los probaron y los adoptaron hace un tiempo. Y ahora los Fondos Comunes de Inversión Cerrados Inmobiliaria (FCIC) debutan oficialmente en la Argentina. El primero en salir a la cancha fue el Allana Nómada Renta Corporativa, y se esperan más. Son fondos de inversión cerrados pero con oferta pública en el mercado de capitales, autorizados por la Comisión Nacional de Valores (CNV), lo cual los hace viables tanto para inversores institucionales como para minoristas.


Invertir en ladrillos sin necesidad de comprar una propiedad entera y sin tener los inconvenientes asociados a su administración posterior es una novedad en la Argentina. Este tipo de productos que se conocen como REIT (Real Estate Invest- ment Trust) en EE.UU. y Socim (Sociedades de Inversión Inmobiliaria) en España tienen una larga y probada trayectoria.


“El Fondo posibilita la inversión en pesos en la adquisición de activos inmobiliarios que pueden ser oficinas corporativas AAA, locales comerciales premium o depósitos logísticos de gran volumen en las mejores zonas, participando de la renta que estos generan”, explica Andrés Neumann, cofundador y CEO de Nómada, desarrolladora inmobiliaria de edificios corporativos premium y asesora de inversiones en el FCIC Aliaría Nómada. “Para los inversores argentinos, la aparición de este tipo de instrumentos es muy valiosa. Esta inclinación de los argentinos por los dólares y por los ladrillos es algo que nos define, y hay montones de inversores con capacidad de ahorro, sobre todo en pesos, que por el volumen que tienen no llegan a acceder a una propiedad”, enfatiza el ejecutivo.


Desde la CNV, encargada de su control y aprobación, se entusiasman con las perspectivas de este instrumento. “Notamos muchísimo interés tanto del sector inmobiliario como del financiero en el desarrollo de herramientas que faciliten la inversión de proyectos inmobiliarios y la participación de todo tipo de inversores”, dicen desde el organismo. Además de Aliaría Nómada, en CNV hay varias carpetas a la espera de aprobación. “Tenemos ocho FCICI en trámite de aprobación que contemplan desarrollos tanto en el AMBA como en distintos centros urbanos del país, con la expectativa de que logren su autorización en los próximos meses”, explicaron.


¿Cómo funcionan? De manera muy similar a un FCI: muchos inversores con un mismo tipo de objetivo aportan a un fondo que se administra profesionalmente, en este caso comprando propiedades y rentándolas. El valor de la cuotaparte aumenta en la medida en que aumenta el valor del activo.
“Le da al inversor un canal directo para invertir en propiedades”, describe Neumann. Se puede ingresar con un mínimo de $ 20.000 y participar del mismo negocio que quien aportó millones. “El Aliaría Nómada invertirá únicamente en activos terminados, consolidados y rentados”, aclara Neumann. La primera inversión será en Tesla Patricios II, uno de los edificios más importantes del Distrito Tecnológico de CABA, con ocupantes como MercadoLibre, Nokia, Huawci o ICBC.


Un dato a tener en cuenta: no son fondos que tengan liquidez. Como en cualquier inversión inmobiliaria, no se puede salir rápido vendiendo la cuotaparte. En todo caso, habrá que esperar que aparezca otro que quiera entrar. “Todos los REIT suelen armarse con un período de crecimiento de acumulación de activos y un período de liquidación, donde finalmente los venden y vuelven a liquidez. En Aliaría Nómada, este ciclo es de 10 años”, sostiene Neumann. El rendimiento de estos fondos tiene el mismo comportamiento que las propiedades: las cuotapartes suben o bajan según el valor del m2.

 

Fuente: Revista Forbes

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