jueves 05 de agosto de 2021 - Edición Nº781

Contenidos Destacados | 21 may 2021

Salones y casas de fiesta

“Las inmobiliarias nos aprietan y el Colegio de Martilleros platense no actúa ante nuestros reclamos”

Entre los sectores que más fuerte sintieron el impacto de la pandemia se cuentan los salones y las casitas de fiestas. Ambos espacios estuvieron cerrados hasta febrero del 2021, abrieron unas pocas semanas y, nuevamente, quedaron alcanzados por las restricciones.


La pandemia cayó como un piano desde un quinto piso sobre la golpeada economía; pero entre los sectores que más fuerte sintieron el impacto se cuentan los salones y las casitas de fiestas. Ambos espacios estuvieron cerrados hasta febrero del 2021, abrieron unas pocas semanas y, nuevamente, quedaron alcanzados por las restricciones.

“Desde que terminó el DNU el 31/3/21, donde se pagaba la mitad del alquiler, tenemos que abonar el 100 % de los alquileres, más la deuda del 2020, sin poder trabajar, teniendo cero ingresos”, indican desde el sector para alertar sobre la crisis terminal que enfrentan.

“Estamos en una situación crítica; siguen cerrando casitas, hay propietarios que amenazan a los inquilinos y las inmobiliarias también aprietan para intentar cobrar un alquiler a quien hace un año está sin ingresos”, explican referentes del sector. Y advierten con preocupación la indiferencia y falta de respuesta del Colegio de Martilleros de La Plata, frente al calamitoso e inusual panorama.

“Tratamos de hablar con gente del Colegio de Martilleros, pero nada, no hay respuesta”, es la frase que repiten los propietarios de salones de eventos y casitas de fiesta. “Son ellos quienes podrían interceder para buscar una salida orientada a construir una solución que atenúe los daños”, agregan.

En el sector la preocupación crece. Antes de la pandemia había 200 casitas y salones de fiestas en La Plata. Hoy intentan subsistir apenas unas 70. En el medio, se perdieron empleos y años de inversión y trabajo. “Algunos han llegado a algún tipo de arreglo, pero son los menos, otros reciben amenazas: ‘si no podés pagar entregá la llave’. Son años de trabajo, inversión y esfuerzo para que nos patoteen de esa manera. Todo enmarcado por la desidia e inacción del Colegio de Martilleros que ni siquiera se sentó a escuchar la gravedad del problema, del cual las inmobiliarias (a quienes ellos deben representar) también son parte”. 

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