martes 22 de junio de 2021 - Edición Nº737

Sector Inmobiliario | 24 may 2021

Nuevas restricciones

Cómo afectarán el funcionamiento de los consorcios

Prohíben el uso de áreas comunes, las asambleas podrán ser virtuales y, salvo urgencias, se postergan las reparaciones en departamentos. Será así al menos hasta el 30 de mayo.


Las nuevas restricciones para intentar frenar los contagios ante la segunda ola de coronavirus, también afectarán el normal desenvolvimiento de los consorcios. Las medidas aspiran que la gente no se aglomere en las áreas comunes de los edificios.

En el AMBA, donde se estima que hay más de 200.000 inmuebles residenciales, desde hoy y hasta el 30 de mayo se prohíbe el uso de las terrazas, patios comunes, salón de usos múltiples (SUM) y los amenities.

David Loisi, presidente de la Fundación Liga del Consorcista, dijo a Infobae, que, “representa una medida que busca disminuir que varios vecinos circulen en los lugares comunes del edificio al mismo tiempo. Es acertado por estos días, y habrá que pensar en cómo usar bien los gimnasios o parrillas; para más adelante, lo ideal sería que cada consorcio estipule un sistema de turnos hasta que haya una fuerte disminución de los casos de COVID-19. Por la salud mental de los habitantes es vital que usen los espacios o áreas de esparcimiento”.

Hasta ayer los lugares eran muy utilizados, según lo averiguado por Infobae, como también varias familias en todo este tiempo han adquirido algún equipo o realizaban actividades físicas en sus hogares. Otra cuestión que se estableció es que las reparaciones no urgentes tampoco se podrán realizar, por lo cual se permitirá el arreglo de una pérdida de agua o de gas, pero si hay que hacer alguna refacción como renovación de pisos o el cambio de placas en las paredes, deberán reprogramarse para más allá del 30 de mayo.

Para evitar reuniones se suspenden las asambleas presenciales de consorcios, que ahora podrán realizarse de manera virtual. “En varios edificios ya se venían haciendo e incluían un mix de participantes que seguían las reuniones vía zoom, pero creo que es una medida que también busca minimizar el riesgo de propietarios adultos mayores o de personas de riesgo, por lo cual, podemos afirmar que la pandemia también virtualizó las asambleas. De hecho, es una oportunidad que se realicen por plataformas tecnológicas para dueños que tienen departamentos en la costa atlántica, donde pueden interiorizarse a distancia de gastos, hechos y reparaciones, teniendo la posibilidad de opinar e interactuar junto con los otros vecinos”, dijo Loisi.

Los amenities, en muchas ocasiones definen la compra de una propiedad, sobre todo son demandados por las personas que tienen entre 30 y 50 años. En todos los consorcios venían funcionando con protocolos. Mariela Schenone, directora de MetroX Real Estate, comentó a Infobae, que, “los amenities son la base de la comercialización de departamentos en la Capital, que suelen tener dimensiones más pequeñas y requieren de esos espacios para el desarrollo no solo de actividades sociales y esparcimiento (gimnasia y SUM) sino también para el desarrollo de las esenciales como áreas de lavado de ropa (laundry). También son el eje de valor adicional en los complejos de viviendas la provincia de Buenos Aires (lagunas, piletas, canchas de tenis, entre otros). Tienen la virtud de extender los espacios propios y la desventaja (en estos momentos) de ser punto de encuentro social”.

Sus costos de construcción pueden variar del 5 al 20% dependiendo el foco que haya puesto el desarrollo. Su equipamiento generalmente representa entre el 1 y el 3% del costo de obra (también depende de sus dimensiones y particulares) y su mantenimiento suele representar entre el 20 y el 50% de las expensas mensuales.

“Considero que en un contexto como el actual, de aislamiento, que su uso es fundamental para el desarrollo de la vida diaria. Por lo que en mi opinión impedir la utilización de todos esos espacios es contraproducente y arbitrario. Una correcta administración puede definir perfectamente una utilización organizada que, acompañada del cumplimiento de los protocolos”, añadió Schenone.

En cuanto al uso de los ascensores, en muchas propiedades se alentó a que se limite aún más la capacidad de los elevadores. Por ejemplo, en donde permiten subir como máximo hasta 4 personas, los expertos aconsejan que suban 2, a menos que sean del ámbito familiar o contactos estrechos.

Otra consecuencia que trajo el confinamiento de 2020, y que sucederá en los días venideros, es la necesidad de una posición dedicada a la logística interna, como consecuencia de la explosión de las compras online. También en los consorcios quedan prohibidos los encuentros sociales en todas las unidades funcionales. Y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dentro de las recomendaciones, advirtió en sus redes sociales que se restrinja el ingreso a personas ajenas al edificio que no tengan una tarea específica. En caso de incumplimiento, comunicarse al 911.

“Con nuevas necesidades de los vecinos y cambios en la forma de habitar los espacios, la pandemia trajo varias novedades en la administración de consorcios y barrios cerrados. Por ejemplo, en una urbanización, lo habitual era que la correspondencia fuera recibida directamente en el puesto de ingreso, pero siempre estuvo pensado para sobres o envíos ocasionales. Con el aislamiento obligatorio, la situación fue completamente otra: el volumen de paquetes creció exponencialmente y empezaron a presentarse problemas de productos perdidos, reclamados, entre otros”, dijo a Infobae, Diego Espada, de Octavo Piso, un sistema Web de gestión de consorcios y barrios cerrados.

Situación que provocó que en muchos de los barrios el mismo personal de seguridad tenga que dar respuesta a la demanda. Mientras que en otros, con más viviendas, tuvieran que incorporar nuevos recursos para tal fin. Espada, dijo, que, “creció mucho el uso de comunicados, casi de manera diaria salen nuevas disposiciones, y de esa manera se puede llegar de forma ágil y eficiente hacia todos los vecinos, para que estén al tanto de nuevas disposiciones que emanan de los distintos municipios, sobre todo en las urbanizaciones situadas en el AMBA”.

El uso de los espacios comunes fue y es fuente de conflicto según dijeron los expertos del sector. Previo a las restricciones, algunos edificios optaron por reducir las bandas de uso de gimnasios o piscinas. “Por ejemplo una persona reserva por día en lugar de 2 o 3, para organizarse mejor. Creo que allí habrá que ser más prolijos y las administraciones de consorcios deberán diagramar rutinas para evitar posibles discusiones entre vecinos”, concluyó Nicolás Rossi, también de la plataforma Octavo Piso.

Fuente: Infobae

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