miércoles 25 de mayo de 2022 - Edición Nº1074

Sector Inmobiliario | 5 may 2022

Una constante

El drama de alquilar en CABA: no podía pagar un monoambiente y se mudó a una habitación por $25 mil

“Era comer o pagar”, contó Yolanda. Es una nueva modalidad que crece en la Ciudad de Buenos Aires ante el aumento en el precio de las viviendas.


Cuando le pasaron el dato, Yolanda lo vivió feliz, como después de haber recibido un golpe de suerte. “Habitación con baño privado, casa familiar en Chacarita, 25 mil pesos mesuales, ¡y los servicios incluidos!”, leyó. Casi grita el dato, la chica de veintipico que hasta hace un par de meses lloraba en los rincones de su ex monoambiente mientras empezaba a pagar el alquiler en cuotas y la inmobiliaria le hablaba de desalojo. “Era comer o pagar, así que les iba dando de a poquito y en un momento me intimaron a irme”.

Vivir en ese departamentito mínimo era a lo que Yolanda podía aspirar siendo barista en un café gourmet, venida de Bahía Blanca e instalada sola en la gran ciudad. Compartiendo gastos con una amiga, vale aclarar. Pero la pandemia, el cierre de todo, lo que ya sabemos y esta jovencita tapada de deudas que quería prolongar su sueño porteño, a como dé lugar.

¿Cómo se achica alguien que comparte un monoambiente? ¿Qué menos que un rectángulo de 25 metros cuadrados donde la cama convive con el anafe, la heladera y la ropa tendida por los rincones? ¡Menos que eso! Irte a una pieza.

Por eso la alegría cuando apareció el aviso de esta familia y su sector de la casa disponible en la planta alta, con baño exclusivo y sin tener que pedir permiso ni hacer cola para lavarse los dientes. “Originalmente me pidieron 35 mil por la habitación, pero les dije que me era imposible pagar eso y fuimos negociando hasta cerrar en veinticinco. No firmamos contrato y tampoco me pidieron garantía, es todo de palabra” describe con mueca de triunfo.

No deberíamos pasar por alto el dato. Mientras la nueva ley de alquileres se ensaya en los anexos del Congreso, con el mercado inmobiliario alterado y ningún valor de referencia, hay quien llega a pedirte treinta y cinco mil pesos por una habitación.

Tuve suerte, insiste Yolanda, cuyo sueldo ronda los 65 mil pesos, propinas incluídas. “Encontré esto justo en la última semana antes de abandonar el otro departamento. Pensa que no pago expensas, tengo horno, cocina, microondas y los servicios incluídos. No hubiera conseguido nada más barato y tampoco aplicaba a los requisitos que me pedían para un alquiler formal. Era esto, o volverme a Bahía”.

Fuente: TN

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