sábado 24 de septiembre de 2022 - Edición Nº1196

Sector Inmobiliario | 17 ago 2022

Mercado inmobiliario hoy

Casa compartida: una alternativa para poder pagar el alquiler

Con poca oferta y precios por las nubes, se consolida una tendencia: parejas con convivencia precoz y amigos roommates.


Marco tiene 33 y hace tres meses que se fue a vivir a Devoto con Guillermina, de 35. Con el golden de él y los tres perros rescatados de ella, comparten una casa chica con un patio enorme. No son pareja. Nunca tuvieron nada. Tampoco son hermanos. Ni siquiera son primos. Son compañeros de la maestría que cursaron dos años atrás. 

"Nos llevamos bárbaro, obvio. Pero, antes que eso, era la forma de vivir en una casa en Capital con jardín. Dividir el alquiler", dice él. Son roommates a los 30.

En la Ciudad es común que estudiantes universitarios lleguen desde el interior y se muden juntos para alivianar los gastos. Incluso lo hacen los porteños de veintipico, para poder dejar la casa familiar. Ahora hubo un corrimiento de la edad de los compañeros de casa, en la cantidad y en la zona en la que viven.

José Rozados, especialista en análisis de desarrollos y director de Reporte Inmobiliario, dice que en el país esto se da porque "hay un condicionamiento absoluto por la capacidad de pago". ¿No fue siempre así? No. Antes se elegía estar "justo" pero "cómodo o cerca" y "si se tenía 30, solo". El aspiracional pasó a ser más básico: "Poder pagar el alquiler".

Según Rozados, esto define a una "generación (habitacionalmente) más abierta". La de treintañeros que eligen vivir con amigos o conocidos para compartir renta y expensas. También hay porteños de 20 que se van a "vivir solos", pero con varios amigos. Y parejas que dan el siguiente paso de a un salto. Se van a vivir juntos a los pocos meses de conocerse.

No es co-living, el fenómeno residencial estadounidense que cada vez tiene más adeptos en Europa e implica compartir zonas comunes, no sólo el lavadero o la pileta, sino hasta la cocina, en edificios reciclados o creados especialmente para esa tendencia. Lo que pasa acá es más parecido a la forma en la que tienen de vivir los inmigrantes en España o París. La de amigos/conocidos convivientes.

Barrios y precios para alquilar

"Hubo, y va a haber en los próximos meses, un cambio abrupto en la forma de ser inquilino. Más en la Ciudad y en la Provincia, pero en todo el país. La pandemia ya modificó todo con el teletrabajo. Ya no va más lo de 'Palermo sí o sí' o 'que me quede cerca del trabajo'. Además, cada vez se van a vivir solos de más grandes. Y hubo un cambio de superficie. Apuntan a Villa Crespo, Almagro, Parque Patricios, Boedo, Parque Chacabuco", dice Rozados.

Alquilar un dos ambientes o un tres ambientes chico en Palermo arranca en $ 80.000. Si es en Villa Crespo, son $ 70.000. Y baja a $ 55.000 en Parque Chacabuco. Otro de los puntos más preciados, después de Núñez (desde $ 75.000), es el corredor de la zona norte bonaerense: Olivos, $ 51.000; Vicente López, $ 53.000; Martínez, $ 56.000; San Isidro, $ 59.000. Pero esos precios corresponden dos ambientes de baja categoría. Los más coquetos, o frente al río, arrancan en los $ 65.000.

La tendencia es clara: "Estos cambios se acrecentarán en unos meses", dice. Lo único quieto es el mercado de compra y venta de inmuebles. En parte especulación, en parte miedo, el dólar fue el dardo que inmovilizó las ya ralentizadas escrituras. Que están en cifras mínimas históricas.

"No se vende nada. Nadie compra un departamento hoy. Quienes venden, no lo retiran, porque igual no encuentran comprador. Y muy pocos bajan el precio. El que no tenía la operación definida, espera, no compra", resalta el experto.

Volviendo a los alquileres, un problema resonante que fomenta compartir techo entre maduros es que "hay poca oferta buena en la Ciudad". Desde el sector dicen que si el departamento está en buenas condiciones y bien ubicado, "se alquila sin publicarlo". Entre personas del entorno, sin inmobiliaria. Y que los publicados en redes "reciben una docena de consultas por día".

"Hoy si a un treintañero no lo ayudan los padres no tiene acceso a la compra de la vivienda. Por más que sea profesional o tenga un buen empleo. La verdad que no creo que les sea de su agrado vivir a esa edad con un amigo, pero no les estaría quedando otra para irse de la casa de los padres", dice Germán Gómez Picasso, fundador de reporteinmobiliario.com.

Según la Encuesta Nacional Inquilina de junio, entre 2.000 inquilinos encuestados el 29,3% dijo que tiene contratos por plazos menores al legal. Según la Ley de Alquileres, deben ser de 3 años. Y el 21,1% tiene actualizaciones cada 6 meses o menos, cuando debería ser anual.

El 57,1% de los inquilinos de Capital respondieron que ninguna alternativa política tiene un programa para resolver el acceso a la vivienda. En provincia de Buenos Aires, asciende al 59,5%.

Gervasio Muñoz es el presidente de la Federación de Inquilinos Nacional y un referente de Inquilinos Agrupados, la asociación que realizó esa medición. ¿Por qué cada vez es más difícil pagar un dos ambientes como "un dos" y no como "un tres"?

"Tené en cuenta que por ley tenés el precio congelado durante 12 meses y se actualiza por índice oficial por debajo de la inflación. Los avisos de oferta siguen las expectativas de inflación. Cambian todos los días. En un día cambian hasta 3 veces el precio", dice Muñoz.

Palermo es desde hace años un barrio dorado para alquilar en la adultez temprana, con valores prohibitivos. Pero los defensores de los propietarios dicen que los alquileres de hoy no se acercan a su máximo.

Así las cosas, las rentas porteñas en general no solo están ejerciendo presión sobre los recién llegados a Capital, sino que también están "corriendo" a los inquilinos existentes hacia vecindarios menos palermitanos.

Inquilinos y roommates

"Me mudé con tres amigos", arranca Santiago Pais (23). Todos son porteños. Todos tienen trabajo y estudian. Él cursa Psicopedagogía y está en tres escuelas; dos trabajan en programación y el que estudia Administración de Empresas trabaja en un call center. Se mudaron juntos en enero a un departamento de cinco ambientes a tres cuadras del Obelisco. El alquiler es de $ 90.000. En un piso 5. 

"No había manera de que nos mudáramos solos, de que la guita alcance. No era una posibilidad. O era estar solo pero en un sufrimiento. Un lugar mínimo, que no esté en condiciones, no encontrábamos nada bueno. O estar con los gastos justos. Y no iba a ser así sólo por un tiempo. Porque tampoco era que, bueno, 'Hasta que la cosa mejore', porque no es que nuestros sueldos iban a aumentar", describe.

Cada uno tiene su habitación. Como los cuartos no eran iguales, hubo sorteo. El alquiler se divide entre cuatro. Uno lo paga y el resto le transfiere. Lo mismo con las expensas y hasta con el ticket del supermercado. Les gusta la forma que encontraron para vivir mejor.

"Somos muy obsesivos y lo pensamos todo antes de mudarnos. Ya somos como una familia. Por ejemplo, uno de los chicos es vegetariano y cuando estamos en el super, si no puede ir, nos acordamos de comprarle las milanesas de soja. Todo se divide por cuatro, a mí no me gusta la leche y la pago igual", cuenta.

Las divisiones terminan en la puerta de cada cuarto. Y la convivencia fluye muy bien, aunque tres de cuatro estén todo el día ahí, gracias al home office.

¿Qué se exige hoy para alquilar en la Ciudad? "Como en todo el mundo, se exige que con tu ingreso puedas pagar el alquiler. Porque ante un reclamo judicial, solo se puede embargar hasta el 30% del sueldo. Si el alquiler es de $ 75.000, por ejemplo, el sueldo debe ser de $ 225.000 (tres veces el alquiler). Puede ser ese ingreso entre dos personas", aclara Rozados.

El mercado inmobiliario está habituado a estas crisis del dólar en Argentina. Entonces, hay un parámetro estimado para que las ventas se reactiven. "Después de unos tres meses de estabilidad", dice.

"Estos días le dije a una propietaria, que vende un departamento a 160.000 dólares en Caballito, y que ya lo había bajado a 140 mil dólares, que lo publiquemos a 100.000. 'Total nadie lo va a querer", comenta Armando Pepe, expresidente del Colegio de Corredores Inmobiliarios porteños.

Hay menos de 5.000 departamentos en alquiler en la Ciudad. Y el empresario inmobiliario insiste con la falta de oferta. "Sobre todo en monoambientes. Desde que se volvió a la presencialidad en las universidades, vemos jóvenes que están viviendo de a tres en un monoambiente o en un dos ambientes", dice.

Sobre los alquileres, recuerda que la Ley de Alquileres (de la que está en contra) cumple este mes dos años de vigencia y se aplicará por segunda vez la actualización de valores de los contratos de tres años, bajo el índice elaborado por el Banco Central que contempla la evolución de los salarios y la inflación anual.

Deberán afrontar este incremento quienes cerraron contrato en julio del año pasado. Y superará el 60% anual en agosto.

A eso se suma el fuerte aumentos en las expensas, a partir de septiembre, por el bono de $ 130.000 en cuotas que acordó el Sindicato Único de Trabajadores de Edificios de Renta Horizontal (SUTERH) para encargados de edificios. Pepe pide que "vuelvan los contratos de 24 meses, se anule el índice actual y los ajustes sean semestrales", para que más propietarios se dispongan a alquilar y se termine la escasez.

¿Por dónde pasa la demanda inmobiliaria hoy? "Buscan parque, jardín y vivir en casas más que departamentos", puntúa Picasso. ¿Lo consiguen? "No, se quedan con el precio".

Convivencia precoz

Marta Liotto, presidenta del Colegio Único de Corredores Inmobiliarios (CUCICBA) dice que es definitiva la tendencia actual de "quienes tienen hasta 30 años y comparten los gastos con un amigo" y ve que "desde los treintipico ya se acomodaron con pareja o, si están solos, tratan de ajustar el presupuesto destinado al alquiler".

Para ella, hay una única condición excluyente para estos roommates maduros: que tengan su propia habitación. También detalla cómo se adelantó la convivencia.

"A veces conocen una pareja y se acomodan los dos en un monoambiente. Hasta ver que pasa. Si prospera y da el presupuesto, se agrandan. Antes se convivía a los 3 o 4 años de novios. Ahora es más irse a vivir juntos a los 6 u 8 meses", detalla Liotto.

A la vez, como experta en el sector, marca que esos convivientes "precoces" no llegan a cumplir el alquiler por los tres años que establece la ley.

"La mayoría llega al monoambiente. Y, aunque la estadística certera va a estar dentro de un año, estamos notando que el 60% no alcanza a cubrir el contrato de 36 meses. Si les va bien económica o sentimentalmente, les queda chico", puntúa.

Fuente: Clarín

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