jueves 18 de abril de 2024 - Edición Nº1768

Negocios | 15 mar 2024

Tendencias

La ciudad estadounidense “amigable” con los emprendedores y con buenas escuelas públicas

Miami compite con Barcelona por ser el destino más elegido por los argentinos para vivir fuera del país


Según las estimaciones oficiales, hay unos 270.000 argentinos en Estados Unidos, de los cuales 150.000 están en el estado de la Florida, la absoluta mayoría en Miami.

Ya existe la “little Buenos Aires” -aunque no necesariamente los porteños sean mayoría-, marcada por la impronta de quienes van a trabajar de manera temporal o a emprender e instalarse. La visa EB-5 o Programa de Inmigrantes Inversionistas es la vía más recomendada para ese segundo grupo.

Unos 69.000 argentinos tienen registrado su domicilio en el estado, según los datos del censo de Estados Unidos. En las elecciones argentinas del año pasado, 35.822 estuvieron registrados en el padrón electoral de Florida. De hecho, Miami y Barcelona se pelean por ser la ciudad más elegida para vivir en el exterior.

Esteban Morano, fundador de Thinkinworld, una plataforma para latinos interesados en radicarse o invertir en Estados Unidos, plantea que hay que “sacarse el chip latino, entender que el mercado es exponencialmente más grande” y aprovechar que Miami es “amigable” con la presencia latina. “No hay que esquivar a quienes ayuden, y no alcanza con aplicar lo que se sabe”, dice.

Morano define al ecosistema de negocios como “amigable”. En la actualidad, incluso un turista sin visa de residente puede crear una empresa y abrir cuenta bancaria teniendo a alguien que lo asista a nivel local. Aun así, indica que lo mejor es empezar con un abogado migratorio que explique la visa que mejor funciona para el objetivo que se tiene.

Little Buenos Aires, el barrio donde se concentra la triple migración  argentina en Miami - BBC News Mundo

Por ejemplo, la E-2 es una visa no inmigrante para inversionistas que permite a los extranjeros ingresar a los Estados Unidos para desarrollar y dirigir una empresa. La Argentina tiene el tratado que permite obtenerla. El interesado debe ser dueño de un 50% de la empresa. “Antes se hacía solo con la presentación de la propuesta o plan de negocios, ahora tiene que estar activa, hay que demostrar el dinero, armar la sociedad, depositar el dinero que es proporcional al tipo de compañía y a cuántos se van a radicar”, describe Morano. Lo habitual es que desde la aplicación lleve un año obtenerla.

“Oportunidades hay siempre -añade-. El sur de la Florida es un mercado en movimiento, se radican por día más de 1.000 personas, hay demanda de todo, hay que saber evaluar el mercado. Es cuestión de tiempo y de saber poner el ojo, nadie se hace rico de un día para el otro”. En paralelo advierte que no es un ambiente amigable para quienes quieren mantenerse en la informalidad. “No quieren al border, sí al que viene a invertir”.

LA NACION consultó a Jorge Montero, de la empresa EB-5 United, focalizada en los trámites para estas visas. Montero detalló que se requiere una inversión de US$800.000 como mínimo y US$ 1.050.000 como máximo en zona urbana. Lleva a lograr la residencia permanente para el inversor y su familia (con hijos menores). El programa existe desde 1990 y fue ratificado en el 2022.

“La única obligación es presentar documentación del origen de fondos -agrega-. Tiene que ser una inversión activa, debe crear empleo. Invierten en empresas comerciales elegibles con centros regionales aprobados y a los cinco años reciben de nuevo el capital. A los seis meses se logra la residencia permanente, que implica permisos de trabajo, de viajes, seguro social estadounidense, acceso al crédito”. En marzo del 2022 se aprobó un beneficio para sectores rurales, que tiene procesamiento prioritario.

La alternativa, indica Montero, es la E2, que no tiene un monto específico, sale de US$200.000 en adelante: “La gran diferencia es que es una visa no inmigrante, es para que un individuo pueda trasladarse para supervisar la operación comercial. Se puede empezar con esta y que sirva de puente a la otra”.

Little Buenos Aires”, cómo es la zona del derrumbe en la que abundan  argentinos

No es una ciudad barata

Los tucumanos Maite González Dalponte y Federico Terán desembarcaron en Miami en medio de la crisis argentina de 2001. Tenían trabajos en relación de dependencia y desde hace casi cuatro años fabrican empanadas. A “Maite & Fede´s grillings” le va bien y están concentrados en el negocio. Terán comenta que les escriben “muchos” argentinos preguntando qué podrían hacer, por dónde empezar. “Siempre les digo que el área de servicios es muy interesante, pueden generar la empresa y contratar gente a medida que van creciendo”, resume.

Asegura que, desde que llegó, la vida en la ciudad “cambió mucho”. “Antes había más trabajo. Ahora hay, pero también es mucha más la cantidad que busca. La hora se paga de US$18 a US$20 más descuentos y el que tiene un trabajo busca un segundo”. Estima que una familia requiere unos US$10.000 al mes porque el alquiler es “muy caro”. “Los precios subieron. En el 2001 ibas con US$100 al súper y llenabas el carrito, ahora es como si fueran US$20 de aquel entonces”.

Dueña de una empresa de “relocalización” de inmigrantes, Paola Peccoud hace dos distinciones. Enfatiza que Miami no es la Florida y que no todas las zonas de la ciudad son iguales. La sur y la oeste, son más “cercanas” a los latinos, el español está expandido y hay “avidez de mano de obra”.

A su criterio, Miami ofrece una “entrada más lenta a la realidad de Estados Unidos” y, a la vez, es un “trampolín para hacer negocios con Latinoamérica y con el mundo”. Igual, subraya que no hay que dejarse llevar por las “miradas muy acarameladas” que existen. A sus clientes les recomienda analizar el costo de vida y pensar en la vivienda, ya sea porque van a alquilar o a comprar. Señala que hay posibilidades como extranjero de acceder créditos aun siendo turista, “beneficio que desaparece cuando se tiene un visado local. Es una ventaja que hay que aprovechar”.

Precisa que, para alquilar, una familia debe pensar en unos US$2000 mensuales que se convierten en US$6000 por el adelanto y garantía. Califica a los colegios públicos como “muy buenos”, además de incluir transporte y libros gratis. Para la salud hay que contratar un seguro. “Si en su negocio pierde, el Estado va a financiar esa parte, al comienzo es más amigable, con cierto sueldo es alto el costo”, apunta.

En el caso de querer instalar un local, la estimación es de “no menos de US$150.000″ incluyendo el flujo que se requiere para los primeros seis meses. Esteban Berenstein, dueño de la tecnológica Signedeal, sostiene que mensualmente una persona requiere de unos US$6000, cifra que se duplica con familia.

FUENTE: LA NACION

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